Ciudad de México.-A 9 mil kilómetros deMéxicoestáDinamarca, uno de los países con el contrato social más desarrollado, cuyo modelo de búsqueda de la justicia social es envidiado por la mayoría de los países.
Entre los servicios más destacados que ofrece el estado danés está lasalud pública, el cual se desarrolla mediante hospitales y servicios públicos con una cobertura del 99 por ciento de la población; solo el 1 por ciento restante se atiende mediante servicios privados.
Si bien esto fue logrado por el país escandinavo mediante un trabajo de décadas y el cobro de una tasa de 40 por ciento a los ingresos de cada trabajador y la aplicación del 11 por ciento delProducto Interno Bruto(equivalente a 43 mil millones de dólares, más de 7 mil 400 dólares por habitante) en el sector salud, el presidente López Obrador reiteró el miércoles que México tendrá un sistema idéntico el año próximo.
Esto pese a que este año el gobierno mexicano solo invirtió el 2.9 por ciento de su PIB en salud, es decir 704 mil millones de pesos, equivalentes a 5 mil 415 pesos per cápita, que en dólares serían 270, veintisiete veces menos que en Dinamarca, el ejemplo elegido porAndrés Manuel López Obradorpara estructurar su promesa.
El año próximo, a más tardar a finales, ya tendremos un sistema de salud pública como el de Dinamarca y puede ser que mejor (…) vamos a garantizarlo para todos, es decir, que van a poder llegar los pacientes a centros de salud en buen estado, donde habrá médicos generales todos los días, también medicamentos, además de tener acceso a hospitales con especialistas”, dijo el presidente el martes.
- La realidad
Pero a unas horas de comenzar el2023, el sistema de salud continúa en modo supervivencia, no realmente mejorando rumbo a transformarse en uno de primer orden mundial. En todo el país las historias de desgracia de ciudadanos y familias que caen en él, persisten.
Por más que elIMSS Bienestarhaya universalizado los servicios (Sonora es de los nueve estados donde ya opera), las carencias y las problemáticas permanecen, basta acudir a las inmediaciones de los hospitales públicos o centros de salud para confirmar lo evidente: Dinamarca está muy lejos.
Patricia es una mujer a la que la presión por la salud de su hijo le ha robado años; desde hace dos meses el preadolescente se encuentra internado por una fractura de hombro; y no es que la dolencia sea grave, su permanencia en elHospital General deCiudad Obregónse debe a que el centro no cuenta con el material necesario para que los médicos lo intervengan.
La desesperación de Patricia abruma, pues su vida se diluye en pasillos de hospital, los rostros adustos de un personal que no sabe darle respuestas y de un tiempo que pasa sin que haya claridad de cuándo podrá retomar una vida normal.
En ese mismo hospital, ya en manos del IMSS Bienestar, hay decenas de historias que difícilmente en la verde Copenhague se verían. Como la de María, una septuagenaria oriunda de Navojoa, que desde junio lleva a su hijo cuarentón a atenderse de una neumonía; su problema principal está en que no hay abasto del medicamento que necesita, como en muchos rincones del país.
De acuerdo a datos deMéxico Evalúa, el país mantiene un desabasto de medicamentos y material clínico del 25 por ciento;Sonora, al día de hoy, ha recibido 6 millones 407 mil piezas de medicamentos y material, cantidad a todas luces insuficiente.
Para María la situación es desoladora: si quiere lamedicinadebe pagarla, pero no hay dinero que alcance para eso, menos para una mujer que está a su suerte.
Pese a los casos que se acumulan por toda la entidad, el gobernadorAlfonso Durazopresumió a inicios de la semana que en Sonora hay un abasto del 98 por ciento en medicinas, al tiempo de asegurar “que continúan los esfuerzos para ampliar la infraestructura ya existente”, además de construir nueva; esto pese a que, salvo pequeñas obras en centros de salud, no hay dinero presupuestado en 2023 para la salud en Sonora. Los hospitales deNavojoayGuaymas, que quedarán en promesa, son los testigos perfectos.
- Por todos lados
En Hermosillo, el nuevo hospital de especialidades se presumió con bombo y platillo; pese a ser una obra engendrada en el sexenio deClaudia Pavlovich,Alfonso Durazola hizo suya, destacando su apertura cada que pudo.
Hoy, el nosocomio opera a medias: de hecho, en redes sociales los usuarios han insistido en la falta de personal, sobre todo de especialistas. Para Cristian esto ha sido un pesar constante; con su hija enferma por un tema pulmonar, la mujer ha pasado los últimos dos meses intentando resolver la entrega de medicamentos y que los médicos especializados diagnostiquen a la menor de cinco años.
Al no encontrar respuesta, la madre optó por pagar el tratamiento en una clínica privada; los precios desorbitados los pudo cubrir gracias al apoyo de familiares que viven enEstado Unidos, un privilegio al que acceden muy pocos.
Fuente: Tribuna