Ciudad Obregón, Sonora.-En elDía Mundialcontra elCáncer,Méxicotiene muy poco de qué sentirsesatisfecho. En pleno 2022, esta enfermedad sigue siendo un enemigo al que se le enfrenta con recursos limitados, deficiencias y desabasto.
Pese a que el cáncer es la segunda causa de muerte en el país, sólo por detrás de lasenfermedadescardiovasculares, el gobierno federal mantiene una política deminimizaciónhacia este mal, aún con las 90 mil muertes que provocó en 2021, 49 mil más que en 1990.
El año pasado se censaron 195 mil pacientes con algún tipo de cáncer, cuyos fallecimientos llegan ya al 8% del total nacional.
El incremento anual de los casos de cáncer en México es preocupante y debemos continuar creando conciencia sobre este padecimiento para incrementar su detección y tratamiento oportuno”, explicó el especialista Max Sarachaga.
Lamentablemente esta no es la idea del oficialismo, cuya política de salud, pese a las promesas de transformar al arcaico sistema de salud mexicano al nivel del danés, sólo suma carencias y limitantes.
- Faltantes
Jorge Alcocer, secretario de salud, reconoció hace algunas semanas que el país tiene un importante déficit de oncólogos; de acuerdo a la dependencia federal sólo hay registrados 2,202 especialistas en cáncer, a todas luces insuficientes para atender a 80 millones.
El dato abruma, pues México sólo goza de 3.75 oncólogos por cada millón de habitantes, mientras que el promedio que la Organización Mundial de la Salud recomienda es de una veinte; de hecho, podría ser aún peor, pues de acuerdo con la Sociedad Mexicana de Oncología, únicamente son 1500 galenos enfocados a este padecimiento.
Eduardo Emir Cevallos, miembro directivo del Instituto Nacional de Cancerología, explica que a la carencia de especialistas debe sumársele la de infraestructura, equipo y una logística que permita la prevención y la atención oportuna.
Se requiere aumentar el número de hospitales, plazas, equipos, insumos, aceleradores lineales, equipos de diagnóstico, rayos X, ultrasonido, tomografías; al mismo tiempo pensar en médicos, químicos, nutriólogos, psicólogos, trabajadores sociales, porque un edificio sin todo esto no nos sirve”, argumenta Cevallos.
- Sin medicinas
El Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) dio a conocer que fue incapaz de adquirir 27.9 millones de medicamentos y materiales de curación para este año, lo que condicionará, nuevamente, la salud de millones.
El asunto es más común de lo que se cree. De acuerdo con datos del Instituto Farmacéutico de México, el desabasto está presente desde 2019 “y persistirá este año; es evidente que los esfuerzos del gobierno federal no han dado los mejores resultados”, explicó Enrique Martínez, director de dicho organismo.
Entre los fármacos que no pudieron adquirirse están varios que combaten el cáncer, destacándose la vincristina, el cual detiene el crecimiento y la proliferación de células cancerígenas, sobre todo en leucemia y linfomas.
También existen limitantes en otros medicamentos oncológicos como el aciclovir, fluororacilo, trimetropina, heparina o cloropiramina.
Ante esto, padres y madres de niños con cáncer han alzado la voz en contra del gobierno federal. “Desde que comenzó el desabasto le enviamos al presidente varias cartas, pero nunca obtuvimos respuesta”, dijo Israel Rivas, representante nacional del colectivo.
Ante la presión, el presidente López Obrador ha dicho que el desabasto tiene origen en la existencia de un “cártel de las medicinas”, un grupo, definió, formado por políticos del “viejo régimen” que controlan el mercado.
- No es por dinero
Contrario a lo que podría pensarse, la crisis de atención a los enfermos con cáncer no tiene como base la falta de recursos del gobierno federal.
Conforme a los datos revelados por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el sector salud terminó con un subejercicio de 213,642 millones de pesos, lo que significa que gastó menos de lo aprobado.
Mientras que en los servicios médicos de Petróleos Mexicanos (Pemex) y en programas presupuestarios del Instituto Mexicano del Seguro Social se gastó más de lo que se había previsto, en el IMSS-Bienestar y en la mismísima Secretaría de Salud, el subejercicio llegó al cincuenta por ciento.
Hay un gasto desigual por parte del gobierno; para las personas que no tienen seguridad social es muy poco lo gastado”, explica Judith Senyacen, directora de investigación del Centro de Investigación Ecónomica y Presupuestaria (CIEP).
Fuente: Tribuna