Ciudad Obregón, Sonora.-El 10 de mayo es una fecha especial para lasfamilias mexicanas, día de celebración en algunos hogares y denostalgiaen otros, de mesas llenas, pero también de sillas vacías, día de contrastes donde se conmemora a todas las madres.
El amor de una madre es digno dereconocerycelebrar, cada una tiene una historia que forja en elcorazónde sus hijos el más bello de los sentimientos, pero también crea en cada una de ellas un gran vínculo que mantiene hasta el último de sus días.

- Más allá de la vida
Para María Gabriela este 10 de mayo será el más triste luego de 23 años, ya que la violencia que se sufre en el municipio le arrancó de su vida a uno de sus hijos.
Soy madre de tres, dos de ellos por cuestiones de la vida viven con mi familia, solo me hacía compañía mi ahora ángel, el mayor de los tres, quien fue víctima de la falta de seguridad por parte de nuestras autoridades, hace dos meses que mi hijo Yavek dejo este mundo por lo que hoy pasaré el día de las madres solo con su recuerdo, el corazón de una madre es tan fuerte que, aunque no esté él físicamente siempre tendré en mi mente su risa y su voz”, compartió.
El día que fue asesinado presentía que algo malo iba a pasar, mi hijo salió al centro a comprar unas cosas, y a los minutos como todos los días en esta ciudad, me apareció una notificación de que había ocurrido un ataque armado, no imaginas el dolor de ver la transmisión en vivo y reconocer que la víctima es tu hijo, aun así, este día de la madre dentro de esta casa que quedo en silencio mantendré una sonrisa para él, aunque este año ya no reciba la rosa que cada 10 de mayo me daba”, finalizó.

- Madre rescatista
Los cuidados que una madre da son únicos y no tienen preferencias, tal es el caso de Eridani Corral, madre adoptiva de tres niños de 3, 4 y 6 años, quien no solo brinda el cuidado desinteresado a sus pequeños, sino que dedica su vida a la atención de emergencias médicas en la delegación de Cruz Roja.
El principal reto como madre trabajadora es el poder tener el tiempo de atención que ellos requieren, porque al ser mamá soltera me tengo que hacer cargo de los niños, del hogar y del trabajo, pero, aunque es muy pesado ya que son turnos de 24 horas, el llegar a casa es una gran satisfacción que sepan que su mamá salva vidas, cuando ven cualquier ambulancia ellos dicen que ahí va su mamá”, relató.
Añadió que como mamá los pequeños detalles alimentan su corazón. “El que te pidan u abrazo, el saber que hay alguien que te espera en casa y que cuenta contigo hace que valga la pena cada sacrificio, son un motor que me ayudan a dar el extra en mi trabajo como paramédico sobre todo cuando atiendes a un niño, ya que el primer pensamiento es ¿Y si la víctima fuera mi hijo?”.
- Madre de corazón
El amor de una madre no tiene límite como lo demuestra cada día Vianney Rodríguez, madre biológica de una niña de 14 años y ‘mamá’ de más de 80 alumnos y es que en su labor de maestra cada uno de sus alumnos es un hijo más.
Como madres también estamos en un constante aprendizaje tanto para mi hija como para mí, el poder ser compresiva, pero, saber poner límites, y disfruto cada una de las etapas que vivo con ella, pero con mucho amor todo se puede, tras convertirme en mamá empecé como maestra, trabajo que me trae muchas satisfacciones y como dicen que la escuela es un segundo hogar, me considero una segunda madre para mis alumnos”, detalló.
Relató que la convivencia diaria forma lazos entre las personas, vínculos de amistad y cariño que solo una madre adoptiva, biológica o de corazón, puede generar. “Los vemos todos los días formando ese lazo con nuestros alumnos, nos vemos dos años a diario, de dos a tres horas diarias, entonces solo hay de dos sopas, o querernos mucho u odiarnos mucho, y yo siempre voy por la primera, algunos alumnos incluso si me dicen mamá”, finalizó.
Fuente: Tribuna