Ciudad Obregón, Sonora.-Prácticamente a dos meses de comprender queAndrés Manuel López Obradorno les daría un solo peso para garantizar el precio de su producción detrigo,maízysorgo, los agricultores delpaíssufren las consecuencias que alertaron en su momento.
En Sonora, los trigueros observan un panorama desolador y preocupante y no sólo para lo que resta de 2023, sino para el próximo año y los venideros. La jugada del gobierno federal los puso en una encrucijada de salida compleja.
Sin subsidio federal y con los precios internacionales por los suelos, los productores enfrentan una caída en sus ingresos de casi cuarenta por ciento si se compara con lo que obtuvieron en 2022, un año particularmente positivo.
Datos de laSecretaría de Agricultura(Sader) revelan que el último ciclo produjo un millón 987 mil toneladas 604 toneladas con valor de 10 mil 530 millones de pesos. Las cifras no parecen malas hasta que se desvela que el precio por tonelada quedó en 5 mil 322 pesos, 3196 por debajo del precio en que vendieron el año pasado.
En números cerrados, el boquete económico para los productores alcanzó el 38% con respecto al 2022, esto pese a que el rendimiento por hectárea pasó de 7.02 toneladas a las 7.43.
Evidentemente, la puñalada económica no sólo afecta a los agricultores, sino a la red de proveedores y empleados; luego, el daño se refleja en las ciudades, cuyo flujo de efectivo no corre con normalidad, frenando el crecimiento y empeorando el mercado interno.
Se trata de un daño progresivo. Al momento de que hay un boquete tan grande en un sector productivo de tanta relevancia a nivel local, entonces comienzas a ver los estragos, pues se presentan impagos a proveedores, que a su vez quedan mal con otros, se cierran fuentes de empleo y el mercado interno se reduce al disminuir el flujo de efectivo”, explica el economista y consultor César Ramírez.
- En pie de lucha
Para los productores del sur del estado, el enfrentamiento es contra un gobierno que simplemente no los escucha, con el que no hay interlocución, por lo que en caso de alzar la voz sólo tendrán al eco de regreso. De Palacio Nacional, coinciden, sólo saldrán afrentas.
“No logramos nada, tienen oídos sordos”, dijo Álvaro Bours, presidente de la Asociación de Organismos Agrícolas del Sur de Sonora (Aoass).
Las soluciones planteadas por la autoridad, de reconvertir los cultivos no es algo que vean viable, pues consideran que la vocación del campo sureño es el trigo y no otros cuyo mercado y modelo de negocio no está del todo claro.
De los siete mil quinientos productores de trigo, se desconoce cuántos no resistirán el golpe y acabarán por abandonar el campo, al menos en el corto plazo. Bours explicó que muchos de los agricultores quedaron endeudados de manera importante y otros tantos cayeron en impagos, algo que acarreará más problemas.
Debe recordarse que, encima, el gobierno federal extinguió la Financiera Rural, último reducto oficial para acceder a créditos productivos blandos. Al no poder acceder a la que hasta el año pasado fue la institución que respaldó a miles de productores, la mayoría se vio obligada a acudir a la banca privada, con los costos que esto conlleva.
Los productores están necesitados de financiamientos flexibles y blandos; lamentablemente hoy pagan créditos privados muy caros, con alta carga de interés al no contar con una institución gubernamental que les respalde y que, además, sea especializada en su área”, explicó el senador Luis Ortiz.
Para el investigador Francisco Valdés, que los productores no puedan acceder a mecanismos de apoyo para eficientizar, tecnificar y ampliar sus producciones es increíble, más con un gobierno que presume un presunto carácter social.
Convengamos que en otros países productores hay subsidios y una serie de apoyos muy específicos para el campo; las naciones suelen buscar la autosuficiencia alimentaria y la garantía de tener precios competitivos internamente, pero el de México parece haberlo olvidado pese a que prometió no hacerlo”, expone.
- Lejos
Tan alejado está el gobierno federal de promover la producción interna que las importaciones de alimentos siguen batiendo récords. El país rompió su propio registro de compras agroalimentarias el año pasado cuando pagó 28,190 millones de dólares a Estados Unidos.
Esto supone un aumento de 11.7% con respecto al 2021 y 46.2% en comparación al 2019; los expertos consideran que este año se podrían alcanzar los 30 mil millones.
Tan sólo de maíz y trigo, México importó por un total de 6,577 millones de dólares.
- 6,577 mdd importó México de trigo y maíz en 2022
- 30 mil mdd podría importar en alimentos en 2023
- 38% menos de ingresos tuvieron los productores
Fuente: Tribuna
