Ciudad Obregón, Sonora.- Antony Blinken, secretario deEstado de Estados Unidos, se reunirá hoy con el presidenteAndrés Manuel López Obradory otros funcionarios de primer nivel del gabinete mexicano para discutir cómo frenar la que es, hoy por hoy, la principal crisis binacional: el tráfico y consumo de fentanilo.

En las últimas semanas, el gobierno estadounidense ha centrado sus esfuerzos en demostrar la grave crisis de salud pública que vive producto del consumo cada vez más profundo de la droga por parte de sus ciudadanos.

Las baterías están cargadas claramente hacia dos objetivos:MéxicoyChina, a los que responsabilizan por envenenar a miles de ciudadanos norteamericanos; la tesis estadounidense no es otra de que el fentanilo llega a su territorio por la conexión entre las mafias asiáticas y mexicanas.

Por su parte, pese a las pruebas constantes de la producción en suelo local,López Obradorasegura que el opioide sintético realmente entre directamente de China, algo que no ha gustado en Pekín, que presumía de una buena relación con el gobierno federal.

De hecho, la crítica desde suelo vecino viene desde lejos; a principios de agosto, Todd Robinson, jefe de la oficina antidrogas del Departamento de Estado sostuvo que “el fentanilo sí se fabrica en México”.

“Todo lo que hemos visto muestra que, de hecho, el fentanilo sí se está fabricando en México y sabemos que sus precursores químicos vienen de China. Yo mismo he viajado a México y he visto lo que se fabrica allí, tanto de metanfetaminas como fentanilo”, dijo en entrevista con agencias internacionales.

En septiembre, el mismo funcionario hizo énfasis en que México es renuente en aplicar recursos para combatir el tráfico del fentanilo, por lo que está a la espera de que sea Estados Unidos quien corra con la mayoría de los gastos multimillonarios.

  • Precursores, la clave

Este diario ha informado constantemente del problema que representa la llegada masiva de precursores químicos a los puertos mexicanos, incluyendo Guaymas. Enviados desde Asia, sobre todo de China y la India, estos productos son cruciales para la fabricación del opioide sintético en laboratorios diseminados desde Nayarit hasta Sonora.

Ante esto, Alicia Bárcena, secretaria de Relaciones Exteriores, ha asegurado en las últimas reuniones internacionales que México está desarrollando un sistema de seguimiento digital para los precursores químicos, con el fin de detectar cargas que intenten cruzar aduanas.

Esto después de que el presidente López Obrador solicitara al gobierno de Pekín colaborar para frenar el envío de los precursores, algo que en China no han terminado de resolver, algo que a su vez ha permitido que los políticos rivales a Joe Biden, presidente, estadounidense, acusen directamente al gigante asiático de buscar desestabilizar a Estados Unidos con la droga.

China, por su parte, ha negado por tanto canal le ha sido posible su implicación en el tráfico de los precursores químicos, asegurando su Embajada en México que “siempre lleva a cabo vigorosamente la cooperación internacional en materia de aplicación de la ley antidrogas bajo el marco de las convenciones antidrogas de las Naciones Unidas”.

El mismo Robinson aseguró en su comparecencia frente a los medios de comunicación que China dejó de colaborar en el esfuerzo tripartita para frenar el tráfico de los precursores, lo que ha provocado que “circulen libremente por todo el mundo”.

Ante esto, hace unos días el gobierno estadounidense dio a conocer sanciones a una red de empresas suministradoras de precursores químicos; se trata de 28 sancionados, tanto empresas como personas al considerarles como parte de la “proliferación internacional de drogas”.

Entre las firmas está, por ejemplo, Hanhong, empresa que presume tener la capacidad de producir diez toneladas de precursores por mes.

  • Catástrofe

Para el gobierno de Estados Unidos el proceso es relativamente sencillo: los precursores son adquiridos por los cárteles mexicanos a empresas chinas, las cuales ofrecen sus productos en páginas de internet como si se tratase de Amazon o Ali Exprés.

Las empresas chinas los envían a través de redes especializadas de tráfico que cruza el Pacífico y hace llegar los precursores mediante varias técnicas, que incluyen dejarlos en altamar para que lanchas rápidas los recojan.

Ya en territorio nacional, los cárteles llevan los precursores a las ‘cocinas’, sitios donde se produce la droga; la mayoría de estos se localizan en zonas apartadas de los montes o llanos de Sinaloa y Sonora. Una vez producida la droga, se traslada hacia la frontera, donde Nogales y San Luis Río Colorado, son las favoritas.

Fuente: Tribuna