Cajeme, Sonora.-El mapa de laComisión Nacional del Agua (Conagua)es claro: la mayor parte del país abre el año en medio de una severasequía, lo que hace prever un año complicado para la producción del campo deMéxico, el cual ya viene de un 2023 cuesta arriba.

Particularmente para el noroeste del país, la situación es extrema.Sonora,ChihuahuaySinaloainician el 2024 en medio de un déficit enorme de agua; según los datos ofrecidos por la dependencia federal, mientras hace un año el reporte era que había sequía, pero sólo moderada, además de una sequedad anormal, actualmente los índices se dispararon.

En Sonora, la sequía extrema está presente en más del cincuenta por ciento del territorio, mientas que la sequía severa ocupa el otro 40 por ciento. En realidad, todo el país tiene problemas relacionados al fenómeno; el senadorRicardo Monrealadvirtió hace unos días que para 2024 los pronósticos están en que el 75 por ciento de la población sufrirá por la escasez del vital líquido a lo largo del año: “nos puede llevar al borde de la peor crisis hídrica en la historia a mediados de año”, dijo.

Campo en Sonora, entre el olvido y la sequía el Gobierno Federal. Foto: Internet
Campo en Sonora, entre el olvido y la sequía el Gobierno Federal. Foto: Internet

Aunado a ello, de acuerdo con cifras del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (GIECC), en los últimos 50 años, en México la temperatura ha aumentado un aproximado de 0.85 grados.

Problemas

Evidentemente, uno de los sectores más golpeados con esto es el campo y toda su cadena de producción. Según elServicio de Información Agroalimentaria y Pesquera, las pérdidas de cultivos el segundo semestre del año pasado fue históricas en maíz, trigo, frijol y arroz, por citar algunos cultivos clave. Para septiembre pasado, medio millón de hectáreas de cultivos se reportaron con daños por las sequías y falta de acceso al agua, perdiéndose ciclos de cultivo en varias partes de país.

Las estimaciones de laSecretaría de Agricultura y Desarrollo Rural(SADER) están en que la producción de cultivos fundamentales como el maíz, el frijol y la caña de azúcar podrían caer hasta en 20 por ciento.

Ante esto, elConsejo Nacional Agropecuarioha mostrado su preocupación ante la más que posible disminución en la producción de alimentos, la cual detonaría el incremento de precios en productos básicos, impulsando la inflación y condenando a millones a modificar sus hábitos de consumo.

#Sonora| 2023 uno de los años más secos en la historia del noroeste del país: ConaguauD83DuDDE3?

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— Tribuna Sonora (@TribunaSonora)January 5, 2024

El problema, o uno de los problemas de esto, es que al final se incrementarán las exportaciones de alimentos, poniéndonos como país en una coyuntura complicada, pues la balanza comercial empeorará y el sueño de ser auto sustentables en la producción de alimentos estará cada vez más retirado”, explica el consultor Ricardo Franco.

Dolor sexenal

En este sexenio, el crecimiento en el sector agrario ha disminuido significativamente, pasando de un promedio de 6 por ciento en 2012 a solamente 1.20 por ciento, cifra que representa con claridad el drama nacional en la materia. Con López Obrador, prácticamente el cincuenta por ciento de las unidades de producción enfrentan dificultades para comercializar sus productos, lo que limita su crecimiento y rentabilidad; estudios universitarios señalan que en este sexenio es donde más tierras de producción han terminado por ser vendidas para otros usos.

Hoy, únicamente el 6% de las unidades de producción agrícola se consideran empresas con capacidad de comercializar sus productos a nivel nacional e internacional, y el mismo porcentaje tiene acceso a crédito institucional. Al mismo tiempo, la mayoría de los programas, direcciones y secretarías federales destinadas al campo, están desmantelados o simplemente fueron extinguidos. De 150 programas que existían en 2018 sólo quedan cincuenta.

Se adelgazó toda la estructura, toda la planeación y la política pública destinada al campo, a la producción; y es algo que es complicado de entender de un gobierno que presuntamente procuraría buscar la independencia alimentaria, lo que evidentemente no pasará”, explica Franco.

Los datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística precian que el apoyo federal al campo es de únicamente 0.65 del Producto Interno Bruto, uno de los más bajos entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. Cifras de laCámara de Diputadosdesvelan que desde 2019 a la fecha el campo dejó de recibir 168 mil millones de pesos tras los recortes furiosos del gobierno federal.

Fuente: Tribuna