Ciudad Obregón, Sonora.- A sus 62 años, Isidoro Germán Medina decidió cambiar el rumbo de su vida y dejar atrás dos décadas como taxista para enfocarse en su verdadera pasión: la composición musical.
Radicado en Ciudad Obregón, el compositor inició este camino en 2020, cuando encontró en la música una forma de expresar sus emociones y experiencias.
De taxista a compositor
Isidoro recuerda que su inspiración comenzó de manera inesperada, mientras esperaba pasaje en su taxi.
Mi último empleo fue el de taxista durante 20 años en distintos sitios de la ciudad, desde el 2020 aproximadamente estoy componiendo, todo comenzó un día en mi taxi, esperando clientes, queriendo copiar una canción de Ricardo Arjona, le quise poner su música a una de mis letras, desde entonces me puse como reto poner mi propia música a mis canciones”, recordó.
Hasta el momento tiene 28 temas registrados, otros 10 por registrar y algunas otras que tiene por terminar y que están en proceso. Isidoro le escribe al amor, a sus vivencias, a su esposa, hijos y hasta a sus nietos.
Tengo cuatro hijos; Adriana Isabel, Gabriela Paulina, Lucero Angélica y Javier Eduardo Isidoro, mi esposa es María Rafaela y estamos por cumplir 42 años juntos”, comentó.

De taxista a compositor: Isidoro Medina persigue su sueño en Ciudad Obregón
Sueña con que sus canciones lleguen a grandes escenarios
Desea que artistas como Alejandro Fernández interpreten algunos de sus temas, especialmente el que escribió para su nieta Luciana Camila.
Esa canción y otras que he escrito, me encantaría escucharlas en la voz de Alejandro Fernández, él tiene una hija que se llama igual que mi nieta y podría ser, así como otros grandes artistas que para mí sería todo un honor que me las grabaran”, comentó.
La Laguna del Náinari, su lugar de inspiración
Junto a su guitarra, Isidoro acude regularmente a la Laguna del Náinari para relajarse e inspirarse en la composición de nuevos temas.
Aquí en la Laguna uno viene precisamente a llenarse de energía y como no queriendo, observas y escuchas diferentes historias que a veces uno plasma en canciones, aquí vengo y me siento en estas bancas y me llega la inspiración, viendo esta belleza natural que tenemos en la ciudad”, dijo a TRIBUNA.
Su principal musa, asegura, siempre ha sido su esposa y compañera de vida, quien le motiva a continuar escribiendo.
Una vocación que nació con la escritura
Antes de dedicarse a la música, Isidoro ya exploraba su talento en la escritura. Hace 15 años redactó un texto de 40 páginas dedicado a su madre, el cual fue reconocido por escritores como Juan Manz Alanís.
Este impulso lo llevó a continuar desarrollando su creatividad hasta encontrar en la música su verdadera vocación.
Fuente: Tribuna del Yaqui
