Ciudad Obregón, Sonora.-La escritora, periodista y docente argentina se encuentra entre la lista de autoras latinoamericanas con mayor impacto en las corrientes y movimientos literarios contemporáneos.A partir del género del terror y el neogótico elabora testimonios ficciones que dan cuenta de la ola de violencia que arrastra a Latinoaméricay, para ser más precisos, sobre la violencia de género.

LaDra. Vanessa Rodriguez de la Vega, investigadora literaria de la Missouri State University, escribió al respecto: “La destreza narrativa de Enríquez va más allá del terror debido a la temática social y actual que plantea la autora, es más, como queda de manifiesto en ‘Las cosas que perdimos en el fuego’ se destacan las inseguridades que afectan de forma tan amarga a la sociedad actual como es la violencia hacia la mujer”.

  • Las cosas que siguen ardiendo

Una de las obras más reconocidas de Enríquez, autora correspondiente al grupo de escritores conocidos como‘la nueva narrativa argentina’, esLas cosas que perdimos en el fuegoque es tanto el nombre del cuentario como del texto principal del mismo. El relato que da título al libro narra cómo las autodenominadas ‘mujeres ardientes’ protestan contra una extrema violencia doméstica que consiste en atentados de terrorismo, casi, casi extremo; los personajes masculinos que desarrollan el papel de victimarios mediante la acción principal que mueve a la historia: la quema a rostros de exesposas, exnovias o simplemente de manera aleatoria.

  • La respuesta del fuego

La crítica literaria ha dedicado innumerablesartículos que afirman quela propuesta de Enríquez no consiste solamente en el nuevo enfoque que ha ofrecido al mundo literario. Además, las acciones que las protagonistas toman paraadueñarse de sí mismas, según literatos, consisten en laresignificación de la violencia: las mujeres se vuelven ardientes, pues se queman así mismas para que la mano que marqué y defina su vida sea sólo la propia.

Escribía cuentos variados. Un día vi que había una cantidad considerable de cuentos de terror que para mí tenían un aire de familia con referencias a la violencia política argentina, pero de manera bastante oblicua. Hay relatos con huesos donde, por ejemplo, una chica juega con ellos a la Ouija o hay desapariciones… Estos cuentos tienen por eso una segunda lectura que es la que tiene que ver con la reciente historia argentina, hecha de historias cotidianas de terror. Eso lo hice con bastante conciencia” compartió Mariana tales reflexiones.