Ciudad Obregón, Sonora.- Víctor Parra Avellanedaes un biólogo y escritor emergente de veintidós años, que acaba de ser publicado en la revista canadiense de renombre: ‘The Temz Review. ¿Qué novedad hay a descubrirse tras la publicación literaria de alguien? Respuesta simple para una pregunta retórica: los motivos o temáticas principales de la obra y la recepción que ha recibido por sus lectores.

Tiene una mezcla de elementos: una premisa totalmente inusual, humor enrarecido que se convierte poco a poco en una extraña nostalgia. Guadalajara es el escenario”, afirmó Daniela L. Guzmán, escritora y editora de la revista ‘Primero Sueño’.

En este caso, han recibido el cuento, aparentemente, espectacularmente y se ha digerido bien entre la comunidad de escritores independientes. Lostemassobresalientes del texto son eltiempoy lasevocaciones.

Víctor es originario de Tepic, estudia Biología en laUniversidad de Guadalajara (UDG) y “al mismo tiempo escribo cuentos de ficción especulativa” afirmó el joven creador.

  • El ser detrás de la tinta

En exclusiva, contó que susinicios literariosse dieron a partir de su afición por las figurillas y libros de dinosaurios, y su inquietud por crear historias a partir de ellos, también destacó: “me imaginaba cómo sería vivir en esa época, viendo a esos animales y si eran como los dibujaban. Poco a poco quería saber qué decían las descripciones y los textos que acompañaban a los dibujos hasta que, al aprender a leer, pude comprender las descripciones y poco a poco explorar nuevos temas sobre ciencia”. A partir de esto, cabe destacar que Parra Avellaneda no solo escribe, sino que es un artista multifacético que también se dedica a ilustrar, fotografiar y tocar el piano clásico.

  • La ficción especulativa

Es importante recalcar los orígenes de la narrativa del joven nayarita, pues a partir de ellos se formó en él lo que denominan actualmente los literatos como ficción especulativa y la define así: “La ficción especulativa es el término general por el que se conocen las historias que emplean elementos que no existen en nuestra realidad como tal. Es aquí donde entran subgéneros como la ciencia ficción, fantasía, horror o el realismo mágico. En Latinoamérica existen otras denominaciones como literatura de la imaginación, aunque desde mi punto de vista, ese término es muy ambiguo y hasta confuso, ya que, por definición, para crear una historia se necesita imaginación, y más en la ficción, que son hechos que no han ocurrido”.