Ciudad Obregón, Sonora.-En esta época invernal es difícil elegir con sabiduría qué lecturas hacer, ya que tal como el año se está acabando hay que aprovechar cada instante por lo que acudimos al autor y periodista sonorense Carlos Sánchez, quien con gusto compartió con nosotros lecturas para esta temporada.

¿Cuáles consideras que son las lecturas indispensables para leer esta temporada? ¿Por qué las consideras así? ¿Hay experiencias ligadas a esos textos que te hagan regresar a ellos?

Considero que es buen momento para leer, en lo personal porque los niños están de vacaciones y eso me da un poco más de tiempo. Todas las temporadas deberían ser óptimas para la lectura, porque de leer depende nuestro conocimiento, la formación, la construcción de este acontecimiento indispensable para el ser humano que es el conocimiento del lenguaje: el cómo saber decir las cosas es igual a ponerle rúbrica a las emociones. Sin embargo, si de hablar de lecturas indispensables para esta temporada se trata, yo diría que tenemos la necesidad imperante de acercarnos a una dotación de libros que contengan historias cuyas locaciones y anécdotas nos lleven de la mano a la esperanza.

Es tanta la tristeza y desolación por la violencia de todos los días que leer temas afables y amorosos es lo más conveniente para la salud emocional. He tenido un deseo irrefrenable en estos días de volver a Cortázar. Entreverarme en esas locaciones de urbanidad y las descripciones, el descaro lingüístico con el cual el gran Julio nos maravilla con su irreverencia en ‘Rayuela’. La experiencia, ligada a este texto que cito, es la magnífica holgura, la cadencia perfecta, el desparpajo y la finura inigualable en la forma. Al leer siento que me sumerjo en una balsa de la cual nunca desearía salir. Las palabras y su placer, el viaje y aprendizaje. ¿Qué más puede pedirle uno a la vida?

Las leyendas urbanas y las historias viven en la oralidad, entonces: ¿qué historias de esa índole son tus favoritas? Pueden tocar temáticas navideñas o simplemente estar ubicadas en esa temporada (aunque el propósito no sea emotivo y la historia sea triste).

Soy proclive al realismo urbano. Si tuviera que elegir una lectura de mis indispensables elegiría a ojos cerrados ‘El desbarrancadero’ de Fernando Vallejo, y de inmediato recurriría al ‘Ensayo sobre la ceguera’, de José Saramago. Obviamente que me estaría esperando ya ‘La última escala del Stream Teamer’, de Álvaro Mutis que quizá contenga mucho más material navideño del que pensamos; porque Navidad es natividad, nacimiento, y en esas historias, de estos títulos, siempre vuelvo a nacer.

Tú eres tallerista desde hace más de 20 años, heredaste tu oficio de Abigael Bohórquez y encontraste tu camino para escribir relatos como tu libro ‘Matar’. Toda esta introducción para llegar a una simple pregunta: ¿qué lecturas lees con los reclusos en estas épocas?

Hay un cuento que me es indispensable en los talleres en estas épocas decembrinas: ‘Cascabel’ se intitula y es del grandísimo, el enorme: Eusebio Ruvalcaba. Aquí se cuenta la historia de un oficinista (por cierto en este instante en el que escribo escucho ‘Amor perdido’) que se viste de Santaclós y se va a la Alameda de la Ciudad de México; se monta a los niños en sus brazos y se saca fotos que vende por precio módico, esto con el objetivo aparente de darles alegrías a los niños, empero lo que se revela al final nos pone los pelos de punta y es entonces que aprovecho el taller para incitar a la reflexión sobre el respeto a los demás. Es un cuento maravilloso y la reacción de los alumnos es siempre sorprendente.

Cuando desarrollan textos los reclusos que acuden al taller en estas épocas, ¿suelen tener añoranzas familiares o remembranzas de sus navidades?

Invariablemente. Por lo general escriben sobre la nostalgia de lo que fue y de lo que ya no podrá ser. En ocasiones afinan sus plumas y construyen cartas para sus hijos, para sus esposas o esposos, madres y hermanos. Una que otra vez le escriben al padre. Son textos poderosos, llenos de verdad, con el conocimiento de causa devastador que significa la ausencia, la distancia.

Hay libros tristes y libros felices; textos crudos y gustos de todo tipo y también distintos lectores. A partir de ello recomienda una lectura pensada para niños, jóvenes, adultos y jóvenes en general. ¿Puedes desarrollar la idea junto al título de por qué lo consideraste?

Recientemente leí ‘La mujercita curandera’, un libro escrito en lengua Mayo y en castellano, de la autoría de Emilia Buitimea Yocupicio. Yo recomendaría la lectura de este ejemplar porque se acoge a las diversas edades, ya que son historias que emergen desde el Valle del Mayo: de lo que la gente cuenta, de lo que la autora investiga. Es un libro lleno de inocencia y sencillez, con un lenguaje tan digerible donde el lector fácilmente se puede sumergir en esos pasajes que son árboles, tierra, fauna, y, sobre todo, que contienen la realidad llena también de fantasía. Una niña que tiene el don de sanar y sus peripecias nos esperan en la lectura de ‘La mujercita curandera’.

Algún mensaje que desees compartir, anuncio o futuros proyectos:

Agradecer la posibilidad de este diálogo, la preciosa oportunidad de llegar a los lectores y exponer el pensamiento; la algarabía que contiene este acto hermoso de la lectura. Digan sí a los libros abiertos.