California, Estados Unidos.-El periodo de lapandemiaporCovid-19trajo una gran cantidad deestrés a la humanidad. De manera general, las personas temían contagiarse delvirus, al tiempo que luchaban por mantener sutrabajo. En varias partes del mundo hubo despidos masivos y losproblemas económicosestuvieron a la orden del día, a esto se le sumó la incertidumbre por saber cómo evolucionaría estaenfermedad.

Sin embargo, losniños y adolescentesno la pasaron mejor que losadultos, quienes de un momento a otro tuvieron que abandonar suvida social, ya que, no podían salir a laescuelao convivir con sus amigos. Este hecho fue mucho peor para aquellos que vivíanviolencia intrafamiliar, ya que, ellos no podían salir de sus hogares para olvidarse de los problemas en casa. Según información de un grupo de expertos de laUniversidad de Stanford, esto provocó una oleada dedepresión,ansiedady problemas interiorizados en los menores.

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El estrés de la pandemia trajo depresión y ansiedad a los más jóvenes

Al notar esto, los científicos de la institución anteriormente mencionada decidieron estudiar losefectos del estrés por la pandemiaen el cerebroy lo que encontraron los dejó realmente sorprendidos. Los resultados de este estudio fueron publicados a través de la revista científicaBiological Psyichiatry: Global Open Science, en donde revelaron que los cerebros de los menores envejecieron mucho más rápido, lo que aumentaba la posibilidad de la aparición deenfermedades mentales.

El autor del estudio, identificado comoIan Gotlib, reveló que desde el 2014, su equipo de expertos había estado investigando elenvejecimiento del cerebrocon un equipo de niños, pero debido a que la pandemia se atravesó, tuvieron que interrumpir las indagatorias, aunque esto abrió una nueva ventana de estudios, la cual sería descubrirlos efectos del confinamiento entre losadolescentesy los infantes.

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El cerebro de los niños envejeció más durante la pandemia

Tras realizar una resonancia magnética, los expertos descubrieron que los expertos de los menores tuvieron cambios, en especial en el área que ayuda a regular el miedo y el estrés, es decir, laamígdala, la cual creció de tamaño, al igual que elhipocampo, mismo que se encarga de controlar losrecuerdos. Por su parte, los tejidos cerebrales adelgazaron. Según información de Ian, estas características se pueden ver en personas que se expusieron a situaciones estresantes a temprana edad.

Fuentes: Tribuna