Estados Unidos. –La aclamada actriz deLaw & Order: SVU,Mariska Hargitay,de 59 años, ha compartido un impactante relato de unasalto sexualque sufrió a los 30 años en un ensayo en primera persona paraPeople. La estrella, conocida por su papel como Olivia Benson en la exitosa serie, detalló cómo fue violada por un amigo y cómo esa experiencia la llevó a entrar en “modo de congelación”.

Hargitay describió el incidente como un acto de “dominio y control abrumador” que la dejó aterrorizada. A pesar de sus intentos de resistirse, elagresorla sometió físicamente, llevándola a un estado de congelación. Posteriormente, Mariska eliminó este traumático evento de su narrativa para sobrevivir emocionalmente. La actriz fundó laFundación Corazón Alegreen 2004, una organización dedicada a apoyar a los sobrevivientes deagresión sexualy cambiar la respuesta de la sociedad ante este tipo deviolencia.

Mariska en la 'Ley y el Orden'
Mariska en la ‘Ley y el Orden’

En su ensayo, Hargitay expresó su necesidad de reconocimiento y una disculpa por parte de su atacante. Busca que se comprenda que la justicia puede ser diferente para cada sobreviviente y, en su caso, anhela el reconocimiento del agresor sobre laviolación. Mariska enfatizó que esta experiencia no la define y que ninguna parte de la historia de nadie debería definirlos.

Cumpliendo pronto 60 años, Mariska Hargitay ha demostrado ser una figura destacada en la industria del entretenimiento. Su serieLaw & Order: SVUcelebra este año su 25 aniversario, y la actriz ha asumido un papel protagonista después de la salida de Christopher Meloni en 2011. Mariska, hija de la legendariaJayne Mansfield,ha superadotragedias personalesy ha encontrado apoyo en su esposo,Peter Hermann,con quien comparte tres hijos.

La revelación de Hargitay destaca la importancia de hablar sobre las experiencias traumáticas y aborda la necesidad de un cambio en la percepción de la sociedad hacia las víctimas deagresión sexual.Su valentía al compartir su historia contribuye a la conciencia sobre estos problemas, mostrando que la sanación es un proceso continuo y personal.

Fuente: Tribuna