Ciudad de México. –En México, elnarcotráficoha dejado una profunda huella en la sociedad, no solo por laviolenciaque genera, sino también por su intrusión en diversos aspectos públicos, incluyendo la industria del entretenimiento. Investigaciones periodísticas han arrojado luz sobre una conexión sorprendente entre cárteles dedrogasytelenovelas, revelando que las fastuosas residencias de capos notorios han sido utilizadas como escenarios para la filmación de populares dramas televisivos.

Uno de los casos más destacados es el del legendario narcotraficanteRafael Caro Quintero,fundador del ahora extinto Cártel de Guadalajara. Según la periodistaAnabel Hernández,la lujosa casa ubicada en Jardines de Pedregal, Ciudad de México, que perteneció a Caro Quintero, fue utilizada como set de grabación para la telenovelaRubíen 2004. Aunque algunos informes sugieren que la casa fue utilizada porTelevisaantes de estar en posesión delnarcotraficante.
Otro caso llamativo es el del infameJoaquín “El Chapo” Guzmán,líder delCártel de Sinaloa. Se reveló que la telenovelaAcapulco, cuerpo y almafue filmada en una de las propiedades de Guzmán Loera en Acapulco, Guerrero. Esta información fue confirmada porAlejandrina Gisselle Guzmán Salazar, hija del narcotraficante, quien reveló que su padre prestó su casa para la producción mientras ella preparaba la biografía autorizada de “El Chapo”. Aunque la ubicación exacta de la propiedad no ha sido revelada, se estima que en los años 90 fue valuada en 10 millones de dólares.
Acapulco, cuerpo y almadebutó en 1995 en Televisa y contó con la actuación estelar dePatricia Manterola,así como con la participación de otros destacados actores comoSaúl Lisazo, Guillermo García Cantú y Chantal Andere.
Estos sorprendentes vínculos entre el mundo del narcotráfico y la industria del entretenimiento arrojan una nueva luz sobre la compleja interacción entre la cultura popular y la criminalidad en México.
Fuente: Tribuna