Ciudad de México.- Halloweenestá muy próximo a llegar y una de las costumbres arraigadas a esta celebridad consiste en salir a tocar puertas en búsqueda dedulces. ¿Te imaginas que tu vecino fueraLuis Miguely pudieras pedirle que te regale caramelos? Este sueño fue una realidad paraAngélica Vale, quien confesó que en su niñez sí fue a visitar el hogar del cantante.

La inesperada revelación ocurrió durante la promoción que la actriz le está haciendo a una fiesta que ocurrirá el 2 de noviembre en laPlaza de Toros, en honor alDía de Muertos.Mientras hablaba sobre el evento, la famosa compartió una anécdota que se remonta a su infancia. Contó que, en este día tan significativo, una de sus actividades favoritas era salir a caminar por su vecindario para pedir ‘calaverita’.

El elemento sorpresa llegó cuando, sin más, Vale mencionó que cerca de ella vivía ‘El Sol de México’. Enseguida, confirmó que fue en varias ocasiones a su domicilio, aunque bromeó al decir que en vez de golosinas,prefería otras cosas.Entre risas se apresuró a descartar su comentario: “No es cierto, estaba ya muychiquita… Le hubiera pedido un beso. No, pero… No, no se lo pedí nunca”. Subrayó que entre ambos existía una brecha de edad considerable “yo tenía seis y él tenía 11, 12. No (…) no, no, no, imagínate”.

Cabe recordar que el músico se encuentra de gira en México con motivo de su gira. El viernes 11 de octubre pisará laArena de Ciudad de México.Por ello, un reportero le preguntó si asistirá al recinto para escuchar sus grandes éxitos. “Ahorita voy a subir a verlo”, declaró, aunque un segundo más tarde recalcó que no era verdad, puesno es amigade la estrella. “Ay, no, no es cierto, me encantaría, no manches, pero no somos, no, es que no somos tan amigos. O sea, no tengo su teléfono, me encantaría, pero no”.

Si bien no tienen un vínculo estrecho, cuando llegan a encontrarse“nos hablamos con mucho cariño”. En otro tema, los medios de comunicación le preguntaron su opinión acerca del reciente incidente que tuvo Alejandra Guzmán al caerse en el estacionamiento del AICM. Al inicio la imitó, pero luego le envió todo su cariño: “¡Ay!, que la quiero, la quiero y la admiro siempre”.

Fuente: Tribuna Sonora