Ciudad de México.- Pati Chapoyes una de las conductoras de espectáculos más famosas de México y, a sus 75 años, sigue siendo la estelar del programaVentaneando.No obstante, recién se reveló que la semana pasada la mujer vivió uno de los momentos más difíciles de su vida, pues fue víctima de un delito tan común en México:extorsión telefónica,el cual ocurrió justo a minutos de salir del aire.
Los detalles fueron revelados por el canal de YouTubeKadri Paparazzi,quienes comentaron que los presuntos delincuentes le dijeron a la integrante deTV Aztecaque tenían a sus nietos secuestrados, y hasta le advirtieron que si no accedía a sus peticiones procederían a“desaparecerla”.Supuestamente, cuando la conductora escuchó esas palabras se puso tan mal que tuvo que ser ayudada por una compañera del set.
“La semana pasada, la señora Pati Chapoy iba al aire en su programa… Sonó su celular y al contestar, la señorase quedó pálida como papel arroz.Dicen los que estaban ahí que comenzó a sentirse mal, al grado de que una de las conductoras tuvo que asistirla. ¿El motivo? Una tremenda llamada de los amantes de lo ajeno, esos rufianes, ratas de dos patas. Le dijeron que, supuestamente, sus nietoshabían sido privados de su libertady exigían un rescate”, dijeron en su show los titulares de Kadri Paparazzi.

Al parecer, el asunto no quedó ahí, porque fue tan fuerte el impacto en Chapoy que hastatuvieron que acudir al foro paramédicos,y una vez que estaba mejor, lo primero que hizo fue llamar a su hijo,Rodrigo Dávila Chapoy,para cerciorarse de que, efectivamente, Rodrigo y Pablo, nietos de la famosa, estuvieran a salvo. Por fortuna, todo era una mentira y, en realidad, los menores estaban bien.
Finalmente, se dice que, pasado el susto, como toda buena profesional, Pati Chapoy decidió seguir con sus labores: “Dicen que el foro entero se quedó helado, y que la señoraestuvo a nada de no salir al aire.Eso sí, como buena profesional, se repuso, se fajó, y cinco minutos después ya estaba frente a las cámaras con todo el temple que la caracteriza. Aunque, por dentro, cuentan, todavíale temblaban las canillas”.
Fuente: Tribuna
