Ciudad de México.- La asistencia de Natalia Jiménez en el festejo por los 40 años de Carlos Rivera generó controversial durante las últimas semanas por el uso de una ambulancia con sirenas encendidas, para llegar al evento. Ante los cuestionamientos recibidos, Arnold Hemkes, esposo y representante de la intérprete, compartió los motivos de salud que sustentaron tal medida, alejando la situación de cualquier intención de espectáculo o búsqueda de privilegios.
Hemkes reveló que la artista atraviesa una situación médica que requiere atención constante y vigilancia. Según explicó el representante, la fatiga acumulada por las presentaciones constantes y el ritmo de trabajo durante su participación en el festival Vive Latino afectaron el bienestar de la cantante. En un mensaje para aclarar los hechos, señaló:
Ustedes no lo saben, pero Natalia desde hace varios meses presenta un cuadro de prediabetes. No le gusta hablar de sus temas médicos y, como bien saben, es alguien que siempre trata de ver el lado positivo y dejarles siempre un mensaje lindo en redes sociales”.
El plan para asistir a la celebración en Huamantla, Tlaxcala, se modificó por la necesidad de asegurar que Jiménez se encontrara en condiciones aptas para viajar. Debido a episodios anteriores de deshidratación y la dificultad de mantener una alimentación adecuada durante las giras, su grupo de trabajo prefirió actuar con cautela para la integridad de la española, considerando incluso la posibilidad de cancelar su asistencia si los síntomas persistían tras la revisión de los médicos.
Para garantizar una vigilancia constante, contrataron los servicios de una ambulancia privada para contar con equipo de monitoreo durante el trayecto hacia un centro médico ubicado en la zona sur de la Ciudad de México. Ahí, los profesionales evaluaron su estado antes de permitir su salida hacia el aeropuerto. Respecto a este proceso, Hemkes detalló:
Temíamos que cayera en otro cuadro de deshidratación o alguna otra cosa, entonces el traslado que iba a ser muy fácil al aeropuerto decidimos hacerlo a un hospital que está en el sur de la ciudad. Y desde ahí, si ella no se sentía bien, tomar la decisión de no ir”.
Una vez que el personal médico dio luz verde, la cantante continuó con su trayecto. Al llegar al aeropuerto, la intérprete abordó un helicóptero que la trasladó hacia su destino a Tlaxcala. Finalmente, Jiménez llegó a Casa Huamantla justo a tiempo para acompañar al anfitrión, Carlos Rivera, durante el corte del pastel, cerca de las 23:30 horas (local).
Fuente: Tribuna del Yaqui
