Ciudad de México.-Ayer,Andrés Manuel López Obradorcargó nuevamente contra el gobierno deEstados Unidos, particularmente sus esfuerzo para denostar se centraron enAntony Blinken, secretario deEstado del GobiernodeJoe Biden.

No hay ningún lugar en el territorio nacional donde no haya presencia de la autoridad (…) no es cierto, es falso que haya regiones controladas por el narcotráfico”, dijo el mandatario en su último encuentro con medios de la semana, esto como respuesta a lo que dijo Blinken en sentido contrario.

ParaLópez Obrador, que uno de los hombres más poderosos de la política estadounidense asegure que hay regiones completas de México en manos de los carteles no es más que un síntoma de “politiquería”, un esfuerzo por ganar adeptos electorales en el país vecino.

Lo cierto es que los números yanálisisdan cuenta de una realidad distinta y dejan ver que, en efecto, hay zonas del país en donde la fuerza del crimen organizado no sólo ha permeado en las estructuras sociales, sino que su mando y control son notorios.

De acuerdo con un análisis de investigadores del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), cohabitan en México al menos 150 organizaciones criminales, muchas de ellas dependientes o socias minoritarias de tres grandes carteles.

Esta multiplicación se debe, en buena medida, apuntan los datos del CIDE, a que pequeños bandidos locales operan como franquicias de los grandes carteles, lo que ha provocado “una presencia más numerosa de células que, con el conocimiento del medio local, han logrado imponerse a la autoridad”.

Durante el año pasado, estados como Zacatecas, Colima, Michoacán, Sonora o Guanajuato, entre otros, presentaron tasas de homicidios por cada cien mil habitantes al nivel de países como El Salvador o Somalia.

Zacatecas, que sufre una disputa por la plaza más que sangrienta, tuvo una tasa de 90.4 homicidios dolosos por cada cien mil habitantes, cifra récord en la historia nacional, esto según las cifras de la Secretaría de Gobernación, quien a su vez admite que en 2022 fueron asesinadas en promedio 110 personas al día.

  • Focos rojos

De acuerdo con el Ranking de las cincuenta ciudades más violentas del mundo que presenta el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal, nueve de las diez ciudades más sangrientas están en México.

Colima, Zamora y Ciudad Obregón se ubican en el top tres, como el más claro ejemplo de que por más que el gobierno federal envíe refuerzos de militares, marinos o guardias nacionales, la violencia no cesa.

Ayer, López Obrador reconoció que hay seis estados que preocupan ante la fuerte presencia criminal y la sangre que les desborda; se trata de Guanajuato, Estado de México, Baja California, Chihuahua y Jalisco

La escalada de la violencia y la fuerte presencia de grupos criminales en diferentes estados se explica, de acuerdo con la lógica oficialista, con una desatención a la juventud, presa de los criminales tanto por el consumo de drogas como por su afiliación a las filas de los carteles como sicarios, punteros o vendedores de estupefacientes.

Esta visión es muy distinta a la que tiene Estados Unidos, en donde se insiste que hay regiones donde el narcotráfico sencillamente manda; el caso de los norteamericanos asesinados en Tamaulipas terminó por poner a la cúpula política estadounidense en contra del gobierno mexicano.

El riesgo

La política binacional se encuentra en un momento tenso, pues la petición de algunos congresistas de calificar a los cárteles como grupos terroristas puso a pensar a Blinken, quien no ha descartado la idea pese a la presión del gobierno mexicano.

México sabe que, de darse tal nombramiento les daría la oportunidad a las autoridades estadounidenses de usar su fuerza militar y de inteligencia para combatirles, esto sin necesidad de aval local.

La situación no es menor, tanto que el canciller Marcelo Ebrard fue enviado para, junto con los cónsules en Estados Unidos, armar una estrategia de disuasión; al mismo tiempo, un informa de la Agencia Antidrogas (DEA), indicó ayer que los cárteles de Sinaloa y Jalisco representan “la más fuerte amenaza global contra Estados Unidos en la actualidad”.