Ciudad de México.-“Somos un gobierno austero, en beneficio del pueblo, la austeridad republicana es un principio fundamental de nuestro movimiento”, dijo el presidenteAndrés Manuel López Obradora inicios de año a modo de justificar los nuevos recortes a programas, organizaciones, ciencia, entre otros rubros del gobierno federal. De acuerdo con el mandatario, una de las premisas más importantes en su sexenio es la reducción del gasto público con el fin de, justifica, “que los recursos se usen para el pueblo”, aunque esto implique afectar aspectos relevantes de la burocracia y sus funciones.
Pero, luego de análisis de organizaciones civiles, finalmente ha quedado claro que el gobierno lopezobradorista no es necesariamente austero, sino que ha redirigido el gasto a temas que revisten su mayor interés. La Cuenta Pública 2022 de laSecretaría de Hacienda, detalla que el año pasado el gobierno federal tuvo un gasto superior al presupuesto por la friolera de 507 mil 595 millones de pesos.
Este monto significa un incremento del 7.2% de lo que los diputados aprobaron a finales del 2021, cuando decidieron el que es, a la fecha, el presupuesto más grande de la historia desde que este se registra. Pero esto no es nuevo, ya que en 2021 ocurrió algo similar, pues ha quedado demostrado que se gastaron más de 400 mil millones de pesos no considerados en la prospectiva original.
El gasto
El presupuesto federal tiene dos ramos, el gasto programable y el no programable; el primero es el más cuantioso y es, por lo general, tres de las cuartas partes del total; el año pasado, por tanto, fue de 5 mil 709 millones de pesos. Dentro del gasto programado se encuentran los recursos destinados al Instituto Mexicano del Seguro Social, Petróleos Mexicanos o laComisión Federal de Electricidad, que llevan mano en la asignación de dinero.
Pero con López Obrador, hay grandes nuevos ganadores, como la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) o la Secretaría de Marina (Semar); la primera pudo gastar más de 141 mil millones de pesos, casi 50 mil millones más que en 2012. Pero claro que en esa idea de austeridad también hay perdedores, como son los casos del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), el Instituto Nacional Electoral y el Poder Judicial, todos ellos blancos constantes del gobierno federal, que los ve como estorbos para sus planes.
¿Y la salud?
Mientras los militares y las paraestatales han resultado vencedoras y se les han destinado cada vez más millones, en el caso de la salud la cosa no pinta del todo bien. Al final del año, el sector salud sufrió un recorte de seis por ciento a su gasto, esto pese a que López Obrador y su gabinete insistieron en que se estaba preparando al sistema público para ser igual de eficiente que el de Dinamarca.
Cabe destacar que, de acuerdo con un análisis de Mexicanos Contra la Corrupción, gran parte del dinero que se recortó a salud y a organismos autónomos, fue destinado a las megaobras del sexenio, es decir fue a parar a la Secretaría de Energía que está edificando la inacabable refinería Dos Bocas, además para el Tren Maya.
Focalizado
El discurso es de una austeridad total, en todos los rubros, pero lo cierto es que ha sido más bien selectiva, como explica Héctor Villarreal, catedrático del Instituto Tecnológico de Monterrey: “En algunos rubros donde había mucho despilfarro, se intentó poner orden, yo creo que a eso hay que aplaudirle, pero contrasta con muchas decisiones de finanzas públicas que son muy cuestionables”, dijo.
Uno de los puntos más criticados por los expertos es que presupuestalmente se nota un incremento en la construcción de infraestructura, pero si quitamos los proyectos estratégicos del sexenio, entonces “hay un claro estancamiento y no existen datos suficientes para saber cuánto costarán realmente”, apuntó Villarreal.
Sin ahorro
La austeridad republicana soñada, que luego pasó a ser pobreza franciscana, tenía como objetivo ahorros, que teóricamente mejorarían el gasto social en el país, pero la realidad ha sido muy diferente. La especialista Mariana Campos explicó que en realidad esta administración “ha sido la del desahorro. Pese a que el presidente insiste en que ha ahorrado, la verdad es que el dinero que estaba en fideicomisos fue gastado y no se recuperó”.
Basta señalar que el actual gobierno hizo uso en la pandemia del Fondo de Estabilización de los Ingresos de la Entidades Federativas para salir avante con su presupuesto; hoy, dicho Fondo tiene apenas 25 mil millones de pesos, cuando en 2018 rozaba ya los 400 mil.
- 507 mil 595 millones de pesos gastó de más el gobierno en 2022
- 7.2 por ciento erogó por encima de lo aprobado por los diputados
Fuente: Tribuna