Monterrey, Nuevo León.-Por medio deredes sociales, comenzó a circular un video en el que un joven que se encuentra al interior de un anexo asegurando que es el niño viral que pelea con el despachador de una tienda de abarrotes, esto luego de que asegurara que el refresco costaba 13 pesos, todo con el fin de llevarse una gomita, sin embargo, esto no se ha confirmado, pues a lo largo de los años han surgido varios menores que aseguran ser él.
Su icónica frase “¡Que son trece!”, fue la que lo lanzó a la inmortalidad de Internet, pues a pesar de que ya han pasado 10 años de aquel momento, este sigue compartiéndose en las diferentes plataformas, por lo que un grupo de youtubers se dedicaron a buscarlo, teniendo por resultado que aparentemente estaba en un centro de rehabilitación, ya con unos 18 años aproximadamente, totalmente cambiado a aquellos ayeres.
Se trata de La granja sanitaria, quienes estuvieron presentes en un anexo ubicado en Juárez, Nuevo León, donde estuvieron platicando con los internos, quienes de inmediato delataron al jovencito, quien hacía lo que fuera por pasar desapercibido, sin embargo, con su gran parecido para ya con una versión adolescente, terminó por robar cámara, mientras compañeros comenzaron moverlo de un lado a otro.
Y es que en todo momento, el muchacho se mostró sonrojado, tal vez al sentir culpa por como fue a terminar un niño que se volvió famoso en Internet, mismo que a mediados de la década pasada gozó de gran popularidad, sin embargo, no pudo aprovecharla por su corta edad y porque sus familiares no le sacaron provecho, tal y como ocurrió con el ‘Niño del Oxxo’, quien desde un inicio no dejó pasar las oportunidades que hasta una cadena de comida lo llamó.
Derivado de esta situación, muchos usuarios externaron su tristeza al ver que el niño del video cayó en una adicción, por lo que desean que pronto se recupere y vuelva a tener una vida libre de sustancias, tal y como se mostraba en su niñez. Por el momento, se cree que este se encuentre en las tendencias de TikTok por un buen tiempo.
Fuente: Tribuna