Washington, Estados Unidos.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que no descarta retomar las acciones bélicas directas contra Irán, subrayando que la opción de elevar la magnitud del conflicto permanece latente. En un reporte, el mandatario destacó que las conversaciones con Teherán avanzan bajo un margen de total discreción, mientras asegura que las capacidades de defensa del país asiático han sido mermadas de forma drástica, con una reducción del 82 por ciento en sus plantas de drones y de casi un 90 por ciento en sus fábricas de misiles.

El líder estadounidense también advirtió sobre el posible retiro de los destacamentos militares asentados en el continente europeo, señalando de forma puntual a España e Italia por su negativa a colaborar en el desbloqueo del estrecho de Ormuz y el uso de sus instalaciones logísticas. Esta postura escala hasta la advertencia de sanciones mercantiles y la revisión de la permanencia de España dentro de la Alianza Atlántica.

Respecto a la naturaleza de los diálogos, Trump aclaró que la opacidad de los encuentros es una estrategia intencionada para mantener el control de la negociación. “No sé qué significa ser terco, porque en realidad nadie sabe cómo van las conversaciones excepto yo y un par de personas más. Ellos quieren llegar a un acuerdo desesperadamente”, aseguró el mandatario, desestimando las versiones que sugieren un estancamiento en la mesa de negociación.

Para Trump el escenario actual representa una confrontación activa, pues al ser consultado sobre el futuro del despliegue armado, fue claro al decir: “No sé si necesitamos eso (reiniciar la guerra)… Puede que lo necesitemos”. La administración estadounidense sostiene que los operativos realizados han generado un impacto profundo en el arsenal enemigo. Según sus datos, gran parte del armamento pesado de Teherán ha quedado inhabilitado tras las recientes operaciones:

Muchos de sus misiles han sido destruidos… es bastante impresionante lo que ha ocurrido”.

¿Por qué está molesto Trump con Europa? 

Por otro lado, la molestia de la Casa Blanca se proyecta hacia sus socios tradicionales en el viejo continente. Trump cuestionó la utilidad de mantener activos militares en territorios que no brindan respaldo en momentos de necesidad. “Sí, probablemente. ¿Por qué no debería hacerlo? Italia no nos ha servido de ninguna ayuda y España ha sido horrible, absolutamente horrible”, declaró ante la prensa.

El reproche se fundamenta en la prohibición de usar las bases terrestres y aéreas para las misiones en la región del Golfo Pérsico. El mensaje fue directo y severo: “Cuando nosotros los necesitamos, ellos no estuvieron ahí. Tenemos que recordar eso”. En el escenario de España, el panorama es todavía más complejo, pues se mencionaron repercusiones directas al comercio y su estatus como miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)

Fuente: Tribuna del Yaqui