Huimanguillo, Tabasco.-Durante la noche del pasado sábado 8 de julio, en el municipio deHuimanguillo, Tabasco, sujetos armados terminaron con la existencia de una persona del sexo masculino, el cual se encontraba descansando en su domicilio acompañado de su esposa, cuando la lluvia de balas lo sorprendió, quedando tendido en el piso en medio de un gran charco de sangre, sin conocerse sobre el paradero de los agresores.

Los hechos se registraron alrededor de las 20:00 horas, sobre la calleIgnacio Allendeesquina conGregorio Méndez, en laEstación Chontalpa, esto en la ya mencionada demarcación tabasqueña, donde se suscitó una gran movilización de autoridades de las diferentes órdenes de Gobierno, quienes respondieron ante la activación delcódigo rojopor detonaciones de arma de fuego dentro de un domicilio.

Activación del código rojo
Activación del código rojo

Primeros informes mencionan que el ahora occiso respondía al nombre deCarlos Mario, de 25 años de edad, quien quedó sin signos vitales frente a su esposa, quien fue identificada comoViviana, de 19 años, misma que afortunadamente no resultó herida de bala, sin embargo, si terminó con una crisis nerviosa al presenciar el atroz suceso, por lo que de inmediato fue enviada a un hospital.

Hasta el lugar del brutal ataque acudieron los uniformados de laPolicía MunicipalyEstatal, quienes se encargaron de delimitar la zona, todo para que el personal de losServicios Pericialesde laFiscalía General de Justicia del Estado de Tabasco(FGJE) comenzara con las primeras averiguaciones de ley, además de la apertura de una nueva carpeta de investigación para poder dar con los presuntos sicarios.

Por el momento se sabe que el ahora occiso ya fue trasladado con rumbo hacia las inmediaciones del anfiteatro delServicio Médico Forense(Semefo) con sede en la ciudad deVillahermosa, donde se le realizará su necropsia de ley, además de los trámites legales correspondientes por homicidio, a la espera de nuevas actualizaciones de las autoridades en turno, además de que familiares acudan a reconocerlo.

Fuente: Tribuna