Cajeme, Sonora.-OtrofeminicidioenCiudad Obregón,Sonora.Almafue a trabajar con normalidad sin saber que encontraría sumuerte. Un altercado previo con un clienteseptuagenario, que la atacó físicamente, detonó en que acabara contres balasen su cuerpo, producto del regreso del agresor poco después de haber sido expulsado de la carnicería donde la víctima laboraba. El asesino acudía constantemente al negocio, pero no para comprar, sino paraacosara la hermana de la víctima; al salir en su defensa, una vez más, porque las autoridades nunca atendieron sus reiteradas quejas, se hizo de palabras conHilario “N”, que sin disminuir su rabia, volvió con un arma y la vació a quemarropa contra la mujer.
Las siguientes imágenes son sensibles, favor de tener discreción.

Así, sin más, un adulto mayor decidió, porque podía, volverse un cruel victimario, cegado por la ira y amparado por la impunidad, todo en una ciudad que y no resiste más estos actos de barbarie. Y ese, precisamente, es el problema. La violencia que el crimen organizado se ha encargado de llevar hasta el corazón de la sociedad cajemense ahora es ejercida por civiles comunes, que ven en la agresividad de sus acciones una salida natural a asuntos cotidianos. Suena a locura, pero es una triste realidad. Alma es la última víctima de una locura generalizada.
Que la ciudadanía eleve su nivel de acción violenta; históricamente primero lo que ves es una multiplicidad de los conflictos entre iguales, que prácticamente comienzan a discutir con vehemencia constantemente, para luego pasar a las agresiones verbales. Pero ya pasar a lo físico es otra cosa, que tiene explicaciones y repercusiones más graves”, explica el sociólogoRodrigo Morales.
De acuerdo con los estudios internacionales, cuando un ciudadano absorbe día a día grandes dosis de violencia a través de los medios de comunicación y también en su experiencia en las calles, entonces va normalizándolo al grado que llega a hacer uso de ella en sus asuntos diarios.
A veces se ignora este hecho. Si un ciudadano ve cómo hay violencia en su calle, en la ciudad, si las armas están en todos lados y si aparte de todo, la autoridad no se hace sentir, entonces estamos ante una persona que entiende que puede ejercer también violencia sin que exista mayor problema para él”, explica Morales.
No resuelve
De acuerdo con un estudio desarrollado por elInstituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM)en colaboración con la organización privada Amitai, con base en la experiencia de 10 países de Latinoamérica, los mexicanos son los más violentos de la región.
México sigue siendo el país más violento de Latinoamérica y uno de cada tres mexicanos justifica la violencia para resolver sus diferencias”, señala el estudio “Tendencias de Honestidad en Latinoamérica” que desde 2018 realizan.
Los marcos internacionales señalan que para que una sociedad tenga sus niveles de violencia controlados, debe garantizarse el estado de derecho, además de que la impunidad no exista o, al menos, lo haga en porcentajes mínimos. “Estos puntos, evidentemente, no se cumplen en nuestro país. Tenemos muchas regiones donde el estado de derecho no se ejerce, o sólo lo puede garantizarse para pequeñas elites; encima, la impunidad está presente en todo el ejercicio público. Con esos estándares, es fácil ejercer violencia”, explica el investigador Andrés Sumano.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del Primer Trimestre de 2022, cuatro de cada diez personas mantienen anualmente un conflicto verbal o físico con algún familiar, vecino o desconocidos.
Pleitos
Según el estudio “Tendencias de Honestidad en Latinoamérica” de ITESMAmitai, en 2022 se incrementó el porcentaje de personas que justifican la violencia en México. El porcentaje de ciudadanos que justifican la violencia como recurso para dirimir conflictos es de 34 por ciento. Cabe destacar que la últimaEncuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana(ENSU) indica que el 90 por ciento de los obregonenses se sienten inseguros, al tiempo de que siete de cada diez han escuchado detonaciones cerca de su casa o ha presenciado balaceras.
Fuente: Tribuna