Mexicali, Baja California.- Gabriela Ponce Rodríguez, propietaria del Bazar de Gaby en Mexicali, Baja California, anunció el cierre de su patrimonio tras ser blanco de amenazas de muerte y exigencias de dinero por supuestos miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). La comerciante denunció que un sujeto a bordo de una motocicleta entregó un mensaje intimidatorio en su local, situado en la Calzada Héctor Terán Terán, lo que la llevó a solicitar auxilio a los distintos niveles de gobierno ante el riesgo que corre su integridad y la de su familia.
La situación salió a la luz por medio de una transmisión en vivo de casi 40 minutos en Facebook. Desde la cuenta de su negocio, Ponce Rodríguez relató los momentos de angustia vividos cuando un desconocido, con el rostro cubierto y portando un casco, se presentó en el lugar para preguntar por ella frente a los clientes presentes. El individuo dejó una caja que contenía un texto con advertencias directas contra su vida y la de su hijo, además de un número telefónico para pactar el pago de la extorsión. En el mensaje se le advirtió que su domicilio particular ya estaba bajo vigilancia, con la promesa de incendiar el inmueble si no accedía a las peticiones.
Durante el video, la afectada manifestó su desesperación ante la falta de ayuda por parte de las corporaciones de seguridad. Explicó que utilizó el dispositivo de auxilio en tres ocasiones distintas; sin embargo, no hubo una reacción rápida de las patrullas. Transcurrieron más de 40 minutos antes de que los agentes arribaran a la zona de los hechos. Ante este panorama, hizo un llamado público a la gobernadora Marina del Pilar Ávila, a la presidencia municipal, así como a las fiscalías tanto del estado como de la República, señalando que se siente desprotegida frente a la delincuencia.
La decisión de cerrar su bazar, que cuenta con 30 años de trayectoria en la ciudad, surge del temor de que las advertencias se cumplan. Ponce Rodríguez dijo que el comercio es el sustento de varias familias que ahora quedarán sin trabajo. Como medida de seguridad, determinó que sus hijos se mantengan alejados de ella.
A partir de hoy, mis hijos no viven conmigo y tienen prohibido visitarme. A partir de hoy, voy a andar como tanta gente que va a ser un número rojo porque no tengo para darles y sé que me van a matar”, expresó ante la cámara.
Sobre la forma en que operó el agresor, la empresaria detalló que este aprovechó los puntos ciegos de las cámaras de seguridad. A pesar de contar con 12 cámaras en el perímetro y el interior, el sujeto evitó ser captado por ellas. Ricardo, uno de sus colaboradores, revisó los videos y notó que el hombre nunca entró al edificio, sino que realizó la entrega desde la parte exterior. Este comportamiento sugiere que el sitio fue observado para conocer los alcances de los equipos de grabación y evadir cualquier registro visual que permitiera identificar al responsable.
Fuente: Tribuna del Yaqui
