San Luis Río Colorado, Sonora.- La exigencia de justicia por el asesinato de Leyla Monserrat tomó las calles de San Luis Río Colorado. Familiares y amigos se manifestaron para expresar su rechazo ante las condenas impuestas a las dos adolescentes responsables del crimen. El descontento nace del sentir de que las leyes vigentes para menores de edad no ofrecen un castigo proporcional a la gravedad de un feminicidio, dejando un vacío de desprotección para las víctimas y sus familias.
El hecho violento ocurrió en octubre de 2025 en la localidad de Sonoyta. Las señaladas por el acto eran amigas de la víctima, un factor que ha incrementado el impacto social del caso. A pesar de la naturaleza del ataque, el fallo del juez Fernando Krimpe Félix, perteneciente al Sistema Integral de Justicia Penal, se mantuvo dentro de los márgenes que dicta el marco legal para adolescentes, lo que resultó en penas que la familia de Leyla considera una burla.
Según los datos del proceso, una de las involucradas deberá cumplir 2 años y 10 meses de internamiento. Por otro lado, la segunda joven recibió una sanción de 11 meses bajo el régimen de libertad asistida, lo que le permitió abandonar el resguardo legal hace poco tiempo. Aunado a esto, el juzgado fijó la cantidad de 5 mil 677 pesos por concepto de reparación del daño, una cifra que los manifestantes calificaron como un insulto a la memoria de la menor fallecida.
Durante la marcha en San Luis Río Colorado, Carmen Angélica Becerra, madre de Leyla, tomó la palabra para señalar las fallas que percibe en el sistema judicial. Con firmeza, denunció que la normativa actual parece dar prioridad a los agresores sobre quienes pierden la vida. “La ley ampara a los asesinos”, afirmó ante los presentes, señalando la necesidad de que el marco legal cambie cuando se trata de delitos de alto impacto.
La señora Becerra cuestionó el enfoque de derechos humanos que se aplicó durante el proceso, señalando que la protección hacia las victimarias fue superior al respeto por la vida de su hija. “Valieron los derechos de las asesinas, pero ¿y los de mi hija?”, expresó con dolor ante los medios de comunicación. Para la familia, el camino recorrido en los tribunales no cumplió con las expectativas de equidad, por lo cual la madre reiteró que “nunca fue un juicio justo”.
Esta protesta busca que el caso de Leyla Monserrat sea un precedente para reformar las leyes estatales y nacionales. El objetivo principal es que, en situaciones de feminicidio, la edad de los responsables no sea un factor que reduzca de forma tan drástica el castigo, de modo que se garantice una respuesta estatal que brinde verdadera paz a los deudos.
Fuente: Tribuna del Yaqui
