Ciudad de México.-A partir de los efectos que surgieron de este intercambio cultural, la alimentación mundial vio un cambio rotundo con respecto a las influencias y costumbres de otras zonas aledañas a su territorio. Aunque en general el conquistador, el que llega, suele extraer más conocimiento del que aporta (en este caso también se cumple esta regla), lo cierto es que ambos continentes adquirieron sabiduría, especialmente con respecto a los cultivos y productos que vendrían a modificar las maneras de cómo ingerir nuestras comidas.
Este suceso histórico volvió lo exótico como reconocible. Se abrieron nuevas rutas comerciales, donde las especias y los condimentos cumplieron también un papel fundamental en la modificación de los sabores de los platillos típicos. Esta unificación de dos mundos, preparados y experimentados de formas completamente distintas, produjo un enriquecimiento que se puede visualizar de mejor manera, a la distancia, años después de los acontecimientos.
Tal vez el primer cambio rotundo que surgió de esta comunicación, fue a través de las distintas prácticas agrícolas que tenían ambas poblaciones. No solo el producto era noticia, sino la forma en que se cultivaba o extraía. Eso culminó en una transformación paulatina de los sistemas y tecnologías que trabajaban la tierra.
Las técnicas agrícolas jugaron un papel importante, ya que las adaptaciones que surgieron de eso, fueron fundamentales para resolver distintas problemáticas, especialmente en Europa. Las distintas hambrunas que sucedían en el viejo continente, fruto de las pestes o las guerras, pudieron ser solucionadas o abastecidas gracias a la data que se sustrajo de las Américas.
No resulta extraño, que siempre se hable de todo lo que Europa se llevó de América. Es que esa fue la ecuación que mejor describe lo que fue la primera relación entre ambos continentes. Pero hoy analizaremos brevemente cómo fue la respuesta. Toda fuerza tiene su contraste, según las leyes de Newton, y eso lo podemos ver aquí gastronómicamente. Es raro que los españoles nos hayan dejado las naranjas y otros cítricos, cuando la mayoría de ellos no responden a un origen estrictamente europeo. Podemos poner el ejemplo de lanaranja de Sevilla.
Esta fruta que se utiliza para la producción del gin Tanqueray, fue traída a España por un personaje de la realeza desde el norte de África, a pedido de su amada. La esposa de este señor le pidió como regalo de bodas que nieve en Sevilla; y como es resultaba geográficamente imposible, hizo plantar estos árboles africanos, ya que en otoño desprenden una flor blanca que cae al suelo y parece nieve. Asimismo, múltiples productos renovaron su valor cuando pisaron el continente americano. Los higos, el trigo, el melón o el mango fueron introducidos a los indígenas. El arroz también costó involucrarse en las costumbres americanas.
Curiosidades que surgieron de este trueque cultural, sobran. Es curioso que la tortilla española se llame de esa manera, cuando los españoles no la tuvieron hasta que aprendieron de ella de los cultivos de América. Pero cabe destacar que la reciprocidad existió hasta un punto.El arroz que domina nuestras comidasen la actualidad, costó inculcarse en nuestro continente.
La caña de azúcar, el algodón y el vino, eran ramas industriales que no estaban explotadas, ni mucho menos, por las tribus locales. Todos estos procesos también fueron enseñanzas. Hoy en nuestros supermercado, podemos adquirir frutas y verduras (1) como zanahorias ($16), Manzanas ($39), Acelga($8), Melón ($25), y tantas más, gracias finalmente a la habilidad de nuestra especie de aprender a dominar cada una de ellas, y su capacidad de transmitir conocimientos en cada rincón de nuestro planeta.
Fuente:
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(1)Smart frutas y verduras, Abril de 2022